Discurso Ligia Bonetti en Almuerzo Anual con motivo del 51 aniversario de la AIRD

Soy una fanática de la pelota dominicana y, aunque no voy a mencionar mi equipo favorito por razones obvias, me voy atrever a utilizar unas comparaciones con el mundo de ese deporte en estas breves palabras introductorias.

Los industriales sabemos que la carrera por el desarrollo de República Dominicana es una carrera de fondo. Una carrera que durante algunos años nos pareció que no tenía contrincantes, con poca competencia, protegidos por aranceles aduaneros que dificultaban que industrias de otros países del mundo incursionaran en nuestro mercado, pero que también nos limitaba a participar en otros campos.

Podríamos decir que fue una época de formación de nuestra capacidad industrial, de desarrollo de algunos de nuestros músculos, pero también podríamos decir que corrimos el riesgo de acomodarnos y olvidarnos que, una vez abiertas las puertas a competencia real, podríamos vernos en desventajas tanto por dinámicas internas de las industrias como por factores que tenían que ver con el contexto internacional. Nuestros músculos industriales parecían no estar preparados y el ambiente en que llevábamos a cabo nuestra actividad tampoco parecía favorecer que nos pusiéramos en condiciones.

Firmamos acuerdos de libre comercio con el CARICOM, Centroamérica, Estados Unidos y la Unión Europea. El terreno de juego cambió, entraron nuevos jugadores y debimos buscar refuerzos que eran difíciles de encontrar. Todo un proceso que a muchos pareció moverle la alfombra y que les parecía también una especie de cataclismo que sacudió la producción nacional, tanto agropecuaria como manufacturera.  Todos parecíamos temer que nos hicieran los 27 outs y no pudiésemos llegar a “home”.

Nos hemos empeñado mucho en señalar las deficiencias, tanto propias como del marco en que nos desenvolvemos. Hemos indicado una y otra vez lo que significa para nuestras industrias una generación de electricidad eficiente y competitiva y un mayor acceso a financiamiento. Señalamos que la estructura impositiva favorecía –y favorece- las importaciones en detrimento de las exportaciones, al igual que el tipo de cambio que nos hemos dado en aras de la estabilidad macroeconómica y que termina subsidiando las importaciones. Expresamos que debemos combatir el crecimiento aterrador de la económica informal, cuestionando no solo nuestro sistema impositivo, o nuestras frágiles instituciones que hacen impune la informalidad, sino también nuestras regulaciones laborales. Debemos tener la madurez y la transparencia para dialogar entre sectores, definiendo que queremos como país y donde queremos vernos en los próximos 20 años. 

Hemos indicado que un modelo económico que favorece sectores no transables tiende a ser deficitario y a no crear suficientes empleos formales en la economía, por lo cual hemos propugnado por fortalecer el sector manufacturero, tanto nacional como de zonas francas.

Sin embargo, pese a estos factores, las industrias dominicana están  haciendo todo lo humanamente posible por readecuarse a lo interno, mejorar los procesos, impulsar la calidad de los productos, disponer de recursos humanos cualificados, innovar, mercadear. Creemos que las industrias han estado enfocadas en perseguir la excelencia, difícil de alcanzar dado que una de las debilidades de nuestros países es la escasa inversión  en investigación y desarrollo comparado con otras regiones, lo que obliga a depender de productos e innovaciones del mundo desarrollado.

También están explorando nuevos mercados. Nuestras industrias siguen empeñadas en incrementar sus exportaciones y en fortalecer una cultura exportadora que haga posible su crecimiento, sabiendo que el mercado interno es un mercado discutido, donde también estamos obligados a ser competitivos. La información indica que las economías más desarrolladas están saliendo de la crisis. No hay dudas de que un entorno internacional más positivo podría impulsar la demanda de bienes industriales dominicanos.

Es así como vemos que se abren posibilidades interesantes para aprovechar realmente los acuerdos comerciales ya suscritos. En la AIRD estamos convencidos de que si bien el mercado interno es importante para nuestra industria, hay que levantar la mirada y colocarla en los mercados internacionales, sobre todo donde tenemos entrada preferencial, pero para ello hace falta un real empuje de todos, industriales, trabajadores y gobierno. La agenda de trabajo está diseñada, la discutimos durante meses en 7 mesas de trabajo que sirvieron de marco para una nueva política industrial hacia el 2017 que el gobierno, encabezado por el Presidente Medina ha hecho suya.

Quiero expresar, señor Presidente, socios de la AIRD, amigos que nos acompañan, que es grato para nuestra institución reconocer que, tanto en la industria nacional como en las zonas francas, hemos encontrado en el gobierno un interlocutor con el cual nos hemos sentado en la mesa de trabajo para implementar las conclusiones del Segundo Congreso de la Industria Dominicana celebrado el año pasado, buscando que las políticas sectoriales se encuentren deliberadamente alineadas y orientadas al firme propósito de incrementar las exportaciones de bienes y servicios, lo que significa eliminar sesgos e impulsar con decisión y la convencimiento la competitividad del país,  la producción industrial, la generación de empleos y sobre todo, señores, disminuir la informalidad que está corroyendo los cimientos de nuestra economía y estructura comercial y productiva.

Hemos hablado y esperamos que el próximo 19 de noviembre puedan ser anunciadas las conclusiones en torno a la política comercial y de exportaciones, financiamiento, fomento empleo formal, capital humano e I+D+I, infraestructura, encadenamientos productivos y apoyo institucional al sector manufacturero. Acciones que junto a las que se definan en los pactos establecidos en la Estrategia Nacional de Desarrollo y en el aclamado pacto por la productividad y el empleo, deberán sentar las bases para el verdadero desarrollo sostenible de la República Dominicana.

En este proceso, competir es la palabra mágica. Tanto Zonas Francas como la industria nacional han demostrado que tienen la intención, el interés y la capacidad para crecer, generar empleos formales y  desarrollarse en beneficio de todo nuestro país. Desafortunadamente en este juego se requiere de la voluntad, el empuje y la decisión de otros jugadores. Por ello, señor Presidente, esperamos que con esa misma visión que usted ha asumido la agenda industrial lo hagan todo su equipo de gobierno, pero no de manera aislada como lamentablemente a veces pasa, sino totalmente coordinada para juntos avanzar en una misma dirección. 

En definitiva, los retos de un desarrollo sostenible están ahí y de ellos nos hablará con orgullo y mayor detenimiento nuestro orador invitado, José Manuel Paliza.

Sentimos que el país tiene las fuerzas y determinación para superar los obstáculos y si el marco de políticas así lo permite podríamos estar en vísperas de una gran transformación.

 

Ahora, si de algo estoy segura, en este mundo globalizado y competitivo, es que para competir y caminar hacia el desarrollo sostenible en nuestra nación, debemos fabricar bienes de alta tecnología alemana, precisión suiza, con diseño americano, a costos de la India, precios chinos, pero por supuesto producidos en la República Dominicana.

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