Hacia una potencia industrial en la región

Proclama con motivo del Día de la Industria Nacional

En este acto con motivo del Día de la Industria Nacional y del 59 aniversario de la fundación de la Asociación de Industrias de la República Dominicana, nos llena de orgullo hablar en nombre de un sector que constituye un pilar fundamental para el desarrollo sostenible de nuestro país. Hoy asumimos el desafío de expresar nuestra visión sobre la industrialización, el hacia dónde vamos y los retos pendientes para convertir a República Dominicana en potencia industrial de la Región.

Apravechamos la ocasión, además, para reconocer a tres periodistas ganadores de la versión del Premio George Arzeno Brugal al Periodismo sobre la Industria Nacional: Lilian Tejeda, del Listín Diario, y Felivia Mejía, de la revista Forbes, y Alex Jiménez, de Primicias, ganador del Premio a la Trayectoria Periodística. A ellos, nuestras felicitaciones.

Actualmente sostenemos una mirada de optimismo en el futuro de la industria, de confianza en la capacidad de trabajo conjunto del sector público y privado en que -cada uno desde su rol- miramos en la misma dirección, lo cual se puso en evidencia cuando el presidente Luis Abinader declarara la industrialización del país como una prioridad nacional y creara la Mesa Presidencial de Industrialización.

Esta declaratoria es una decisión que ratifica lo que la AIRD ha enarbolado durante años, pues como lo indican diversos estudios internacionales: las naciones que alcanzan su desarrollo son las que se enfocan en el fomento de la industrialización.

Nos mueve, nos apasiona una posibilidad: convertirnos en potencia industrial de la región, orgullosos de lo HechoenRD, entrando en una época de esplendor para la industria: más fuerte, más sostenible, más nuestra que nunca, fuente de más y mejores empleos y de bienestar social.

Una revitalización que nos indica que lo mejor de la industria está por llegar.

Un diálogo permanente

Estimados amigos,

El sector industrial ha sostenido un diálogo permanente con el Gobierno y con el Congreso Nacional.

No siempre ha sido fácil y no siempre hemos llegado a los consensos anhelados; sin embargo, ese diálogo ha dado sus frutos.

Son muchos los logros alcanzados, como la firma del Pacto Eléctrico, la promulgación de leyes de Proindustria, de Desarrollo Fronterizo y otras leyes, decretos, políticas, estrategias, entre otros aspectos clave para el desarrollo industrial.

Debemos destacar el intenso apoyo de las autoridades en la lucha contra el contrabando y comercialización ilícita de alcoholes adulterados, cigarrillos, fármacos y el trasiego ilícito de combustibles.

Sobre todo, en los últimos días que hemos sido testigos de los hechos ilícitos de fabricación y comercialización de alcoholes adulterados, que enlutecen a muchas familias dominicanas, avergüenzan a los dominicanos honestos, así como a los productores que cumplen con las leyes. Este no es un tema menor, porque impacta la competitividad de las industrias, las recaudaciones del fisco y la salud de los consumidores.

Apoyamos las medidas tomadas por el gobierno en la Mesa constituida por el Presidente Abinader, aplaudimos el esfuerzo realizado recientemente por la Vicepresidenta de la República, el Ministro de Industria y Comercio, Proconsumidor y las demás entidades públicas, quienes han demostrado que con voluntad política y de manera coordinada se puede combatir firmemente el ilícito; y confiamos en que todo el peso de la ley recaerá sobre los autores de estas acciones criminales.

Son muchas las medidas valoradas positivamente por la AIRD. La clave: diálogo, diálogo y más diálogo, con resultados concretos y con voluntad de implementar lo acordado.

Una industria resiliente y con músculos

Lo hemos repetido en numerosas ocasiones, por eso seré breve en esta parte: la industria ha sido una pieza clave en el proceso de recuperación económica en marcha y para sortear la pandemia, amortiguando el impacto negativo para la población dominicana.

En medio de la pandemia las industrias mostraron una vez más su capacidad de resiliencia, de seguir operando, acogiéndose a todas las medidas sanitarias necesarias para garantizar el abastecimiento de productos alimenticios, de higiene, farmacéuticos y de primera necesidad. Sus hombres y mujeres continuaron laborando, mostrándose como verdaderos héroes en medio de la circunstancia.

Esta resiliencia y capacidad de las industrias, sin embargo, va más allá de esta pandemia en la que hemos mostrado nuestros músculos. A pesar del cierre de las fronteras, los dominicanos nos sentimos seguros de tener a su alcance alimentos y productos de primera necesidad de producción nacional. Este el mejor ejemplo de la importancia de contar con una base industrial fuerte en el país.

Esa base industrial fuerte es la que está ahora propiciando el crecimiento y la reactivación económica.

Lo vemos en el comportamiento de las exportaciones en el primer trimestre del 2021, las cuales crecieron un 9.7 por ciento, evidenciando no solo una recuperación, sino un crecimiento importante, inclusive al compararlo con el primer trimestre del 2020.

Las exportaciones hacia Centroamérica crecieron un 15%, a CARICOM un 16%, a Puerto Rico un 9%, y a Haití un 7.3%.

Por otro lado, como los Estados Unidos proyecta un crecimiento de 6.5% de su PIB para este año y como históricamente existe una alta correlación entre el desempeño de dicho país y el comportamiento de nuestra economía, esto aportará un importante viento de cola, pues cuando Estados Unidos crece, tendemos a crecer más que ellos.

En el plano domestico ya estamos viendo una recuperación importante.   En el mes de marzo –como lo vieron hoy en la prensa-, el Índice Mensual de Actividad Manufacturera (IMAM), generado por la AIRD, refleja una puntuación de 66.8, el cuarto resultado más alto desde el establecimiento de dicho índice en el 2015, mostrando incrementos importantes en las ventas, la producción y el empleo.

Es un dinamismo que se aprecia también en las estadísticas de empleos, pues según la TSS, para febrero del 2021 se habían recuperado 64,200 empleos en el sector de la manufactura al compararlo con el punto más bajo alcanzado en el mes de abril del año pasado.   Esta cifra refleja que el empleo en el sector se ha ido recuperando casi en su totalidad.

Por otro lado, es importante resaltar que en el mes de marzo el crédito al sector creció un 35% en moneda nacional con tasas de interés por debajo del 8%.  Aprovecho este foro para reconocer la iniciativa del Banco Central de focalizar fondos específicos a tasas fijas para las empresas manufactureras registradas en PROINDUSTRIA.  Una clara señal de nuestras autoridades de que el crecimiento del país está estrechamente vinculado al crecimiento de su sector industrial

Construir una potencia industrial

Señoras y señores,

El Plan de Industrialización que ha de concretizarse desde la Mesa Presidencial de la Industrialización tiene como propósito el “posicionar a la República Dominicana como plataforma industrial eficiente y competitiva en las Américas” o, como ya hemos dicho, posicionar al país como una potencia industrial en la región. Este Plan, además, establece una ruta crítica para transitar hacia el propósito enunciado.

Esto no es una quimera, es una visión que podemos hacer realidad.

El Plan implica reformas importantes para incrementar la eficiencia y productividad del sector industrial, las cuales deberemos abordar.

El decálogo de la reindustrialización

En el camino aún tenemos retos importantes. La pandemia todavía no ha sido controlada a nivel mundial. Existe aún incertidumbre sobre la rapidez y cobertura de los procesos de vacunación; sin embargo, nuestro país es un ejemplo de eficiencia en el proceso de vacunación de la población, lo cual nos llena de optimismo.

Vemos aún disrupciones en la cadena de suministro local, incremento en los fletes y en los costos de los commodities, lo cual crea tensiones inflacionarias.

Igualmente, existen retos importantes en las finanzas públicas, a raíz del nivel de deuda empujado por la Pandemia.

Sin embargo, hemos visto que cuando trabajamos unidos como país, para buscar un fin común, tomando como base el desarrollo productivo nacional, hemos brillado como estrella del Caribe, como la economía de mayor crecimiento de las últimas dos décadas.  Estamos convencidos de que trabajando juntos, encarando estos retos, saldremos adelante, trillando una ruta de crecimiento, que dinamice el empleo, la producción nacional y las exportaciones, haciendo de RD potencia industrial de la región.

Es por eso que, con motivo del Día de la Industria Nacional, PROCLAMAMOS el siguiente DECÁLOGO:

Primero.

Proclamamos la decisión de impulsar la innovación y la transformación digital de la industria. Estamos llamados a avanzar en la implementación de una estrategia de innovación bajo esfuerzo público-privado, la creación de programas de apoyo como el de los encadenamientos digitales y el fortalecimiento de las instituciones del sector. Enfocarnos en un esfuerzo constante por el crecimiento de la productividad, el indicador más importante de una economía en los tiempos modernos.

Es necesaria la articulación empresas-universidad y el impulso de la innovación al interior de las empresas. Las empresas aumentan su productividad y competitividad cuando el país fomenta y promueve políticas para la innovación.

Segundo.

Proclamamos fortalecer la logística y la conectividad, incluyendo aspectos que actualmente estamos trabajando, como la reducción de las tarifas de peajes al transporte de carga en las circunvalaciones con el objetivo de descongestionar los cascos urbanos, continuar la organización del tránsito vehicular y el desarrollo del Plan de Infraestructura planteado por el Gobierno.

Tercero.

Proclamamos la necesidad de continuar impulsando los encadenamientos productivos, tanto al interior de subsectores de la industria nacional, las Pymes, como entre la industria nacional, zonas francas y turismo para promover mayor valor agregado. Se trata de que de una vez por todas los trámites para vender a estos sectores sean simples, ágiles y expeditos. Llevamos años clamando por la eliminación de los obstáculos y hasta que no lo hagamos estaremos promoviendo importaciones de bienes que puede suplir la industria nacional a esos sectores.

Cuarto.

Proclamamos que ha de impulsarse la transformación de nuestro capital humano. Hoy más que nunca estamos llamados a no retroceder en lo educativo y en la formación técnico-profesional. La currícula universitaria debe ser revisada, debe reformarse la legislación laboral y convertir en una obsesión la formación dual y el aprendizaje del idioma inglés como básico para la inserción de negocios a nivel internacional y para atraer inversiones. También hemos de tomar en cuenta nuevas realidades como lo es el teletrabajo y su reglamentación.

Quinto.

Proclamamos que estamos llamados a exportar, exportar y exportar, crecer en las exportaciones de modo extraordinario. Sin descuidar el mercado interno, hemos de seguir fijando nuestros ojos en los mercados externos. No olvidemos, además, que estamos en una posición geográfica privilegiada para ser parte del proceso de acortar la cadena de suministro a importantes mercados.

Sexto.

Proclamamos la urgente necesidad de facilitar y simplificar toda la permisología existente, que actualmente obstaculiza inversiones. Siendo un ejemplo vivo la incapacidad de agilizar los registros sanitarios, por la que hemos trabajado tanto.

Séptimo.

Proclamamos un modelo productivo basado en la producción y consumo responsable. Es necesario seguir fortaleciendo el modelo de economía circular, esto ha de ser un mandamiento constante, a todos los niveles.

Octavo.

Proclamamos la necesidad de aprovechar la reciente aprobación de la Ley de Proindustria para fomentar la inversión, expandir y modernizar la planta productiva nacional y posicionarnos como la potencia industrial del Caribe.

Noveno.    

Proclamamos que el consumo de lo nuestro, de lo HechoenRD ha de ser parte de la estrategia de industrialización. Nuestros productos son portadores de nuestra marca país en los mercados nacionales e internacionales. Ellos exhiben parte de lo que somos y de nuestra laboriosidad como nación. Por ello, esta reindustrialización hará que cada dominicano se sienta más orgulloso de lo hechoenRD. Además, es necesario priorizar las compras gubernamentales a la industria nacional en cumplimiento al decreto 86-20.

Décimo.

Proclamamos la necesidad de defender nuestros sectores productivos y de modo especial nuestra industria formal. En la bandeja de prioridades no debe faltar la defensa al sector contra practicas desleales de productos importados, combatir el ilícito, la informalidad, la evasión. Estas prácticas no solo generan competencia desleal para nuestras industrias, sino que además erosionan los ingresos fiscales y no permiten que nuestra presión tributaria alcance su nivel real. Así evitaremos seguir cargando a los sectores que más contribuyen.

Todo esto, amigos, sin dejar de lado nuestro decidido respaldo a las actuaciones del Estado en el fortalecimiento institucional y en la lucha contra la impunidad y la corrupción.

Por otra parte, no olvidamos el desafío ineludible que tenemos por delante: la discusión del Pacto Fiscal. Somos conscientes del compromiso que deberemos asumir todos los sectores de la sociedad para alcanzar consensos en torno a una nueva estructura fiscal que propicie una estabilidad macroeconómica a largo plazo, mejor calidad del gasto público, mejores y mayores servicios a la población, simplificar y equilibrar el sistema tributario y elevar la competitividad de los sectores productivos. Todo esto debemos hacerlo, sin descuidar la implementación del Pacto Eléctrico, para evitar que ese sector continúe drenando nuestras finanzas públicas.

Esta es nuestra PROCLAMA, este es nuestro decálogo que contribuye a impulsar la Cuarta Revolución Industrial, la cual ha acelerado su ritmo con la pandemia. Es una oportunidad única para recuperar el dinamismo del crecimiento económico y hacer los cambios necesarios para continuar la expansión del PIB industrial de forma sostenida.

Permítanme terminar con una frase de Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial: “Nunca ha habido un momento de mayor promesa, o mayor peligro». Yo añado: de nosotros depende que convirtamos las dificultades presentes en la promesa y oportunidad de una República Dominicana a ser señalada como potencia industrial de la región y una nación prospera que brinde oportunidades y bienestar para todos.

Muchas gracias.

 

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