Palabras Desayuno Temático con Ministra de Trabajo Lic. Maritza Hernández

Por un pacto social por el empleo

A inicios de semana acudimos al Palacio Nacional a encontrarnos con el Ministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, y externarle nuestra profunda preocupación por algunas tendencias de la economía en los primeros meses de este año. Nos referimos, específicamente, a la disminución drástica de las ventas. Según cifras de la DGII, en los meses de enero y febrero del presente año las ventas de nuestro sector descendieron más de 3,800 millones de pesos con relación a enero-febrero del 2012. Esta cifra es alarmante, pero más alarmante es el hecho de que si desagregamos al sector industrial por subsectores, algunos de los cuales han tenido una caída de un 58%, y no computamos a la minería que tuvo un crecimiento de un 368%, con ventas reportadas que sobrepasaron los 8,500 millones de pesos,  vemos que la caída es mucho mayor.  

Tenemos la esperanza de que esta situación de bajos niveles de ventas no perdure en el tiempo. Una de sus consecuencias,  de extenderse, podría ser el incremento del  nivel de desempleo en el país. Sin embargo la preocupación por la pérdida de empleos formales en el sector industrial no es reciente y coyuntural. Ha sido una de nuestras constantes alertas externadas por nuestro sector durante la última década.

Desde hace varios años hemos externado la necesidad de un cambio en nuestro modelo económico y una de nuestras principales preocupaciones ha sido el tema del empleo en el sector manufacturero. En el año 2000 el empleo formal en la industria ascendía a 505 mil personas, mientras que en el 2011 esta cifra se redujo 400 mil. Esta es, quizás, una de las explicaciones posibles sobre el hecho de una economía que crece en su PIB, pero que no significa mayor bienestar social. Sin empleos de cada vez mayor valor agregado, empleos decentes, no es posible articular desarrollo económico y desarrollo social.

Sin embargo, sin condiciones para que los sectores productivos de bienes transables lleven la bandera en el desarrollo de nuestra nación, a partir de empresas competitivas y exportadoras, tampoco se podrán garantizar los empleos decentes que requerimos.

Actualmente exhibimos un 15.1% de desempleo, un 65% de gastos laborales y un 34.0% de jóvenes que ni estudian ni trabajan. A lo anterior, añadimos que el 75.4% de los empleos creados en el presente siglo (hasta octubre del año 2012) corresponden al sector informal de la economía (es decir, tres de cada cuatro nuevos empleos fueron creados en el sector informal).

Al 2012 el sector manufacturero, además, había perdido uno de cada cinco empleos que tenía a inicios de la década. Un nuevo empleo en el sector de la manufactura genera varios más en los sectores de servicios, pero un empleo que se pierde en nuestro sector, tiene un efecto multiplicador negativo, incrementando el empleo informal.

Estos números describen un panorama laboral indeseable para un país que aspira a reducir sus índices de pobreza.

La Estrategia Nacional de Desarrollo plantea tres grandes pactos: el pacto fiscal –el cual debe ser abordado con premura-, el pacto eléctrico y el pacto por la educación.

Desde el sector industrial, sabiendo que no podemos perder más tiempo para convertir la industria dominicana en la gran fuente de empleos formales que requiere nuestro país, estamos también planteando la necesidad de un cuarto pacto, UN PACTO SOCIAL POR EL EMPLEO.

Un primer elemento clave de este pacto vendrá dado en el mismo pacto por la educación. La baja calidad de nuestro sistema educativo lleva a que la productividad laboral en República Dominicana sea menor a muchos países de la región. Sin incremento de la productividad no tendremos posibilidades de colocarnos entre los países que se encuentran a la punta de la competitividad en la región. Es un punto por donde podemos romper el relativo estancamiento en que nos encontramos. Es imprescindible que el sistema educativo tenga, como uno de sus ejes clave, la formación para el trabajo, para el mercado laboral en un mundo globalizado y que requiere nuevas habilidades.

Un segundo elemento tiene que ver con la necesaria adecuación del Código Laboral Dominicano. No se trata de que los trabajadores pierdan derechos. Ese prejuicio debe dejarse de lado de parte del sector laboral, pero también debe dejarse de lado cualquier asomo de pensar que restando derechos avanzaremos. Se trata, más bien, de entender que el marco laboral tiene que ser equitativo, tiene que facilitar la relación obrero-patronal, tiene que evitar y hasta sancionar a los mercaderes que se lucran con las quiebras de empresas o con las necesidades de los trabajadores. Trabajadores y empresarios podemos sentarnos en la mesa del diálogo y pensar en el bienestar de los trabajadores y en el bienestar de las empresas como los dos brazos necesarios de una balanza que requiere de equilibrio para poderse sostener.

Un tercer elemento es el relativo a los costos laborales. El más alto costo laboral de la región, andando por el 65% del salario recibido por los trabajadores. Seguro de salud, pensiones, prestaciones laborales, vacaciones, seguros de accidentes laborales, entre otros aspectos, hacen que el “salario real” que pagan nuestras empresas sea relativamente alto. Y peor aún, es que en muchas ocasiones esto no se traduce en mejoría para los trabajadores o para las empresas. Los costos laborales tienen que ser redefinidos para que constituyan una herramienta clave para el empleo decente al que aspiramos.

El PACTO SOCIAL POR EL EMPLEO que estamos proponiendo no sería sólo un tema de salarios mínimos –lo cual es importante- o de libertad sindical, lo cual también es importante. Es la visión de que el empleo decente que pueden suplir nuestras industrias y otros sectores es la clave para que podamos hacer realidad la visión de nación que hemos definido en nuestra Estrategia Nacional de Desarrollo, cito:

“República Dominicana es un país próspero, donde las personas viven dignamente, apegadas a valores éticos y en el marco de una democracia participativa que garantiza el Estado social  y democrático de derecho y promueve la equidad y la justicia social y una sociedad más igualitaria, que gestiona y potencia  sus recursos para desarrollarse de forma innovadora, sostenible y territorialmente integrada y se inserta competitivamente en la economía global.

Para esto, generar empleos y empleos de calidad, empleos formales, es clave.

Agradecemos a la Ministra de Trabajo por estar aquí y por haber asumido una actitud positiva y proactiva frente al necesario dialogo social entre los trabajadores y empleadores. Es un orgullo para nuestro país que nos encontremos en uno de los mejores lugares en el ranking de clima de paz laboral del Foro Económico Mundial y eso lo debemos en gran parte a la actitud de diálogo que hemos asumido los sectores empresarial, sindical y gobierno. Por ello, estamos seguros de que si logramos romper las barreras de los prejuicios y temores, con voluntad y un diálogo sincero lograremos ponernos de acuerdo para eliminar todos los obstáculos que nos impiden generar mayores fuentes de trabajo formales en el país.

Noticias de Interés

Actores clave del sistema plantean los principales retos para su transformación Santo Domingo. – Julio Virgilio Brache, presidente de la Asociación de Industrias de…
Santo Domingo. El Índice Mensual de Actividad Manufacturera (IMAM) de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) descendió en mayo del presente…
Santo Domingo. – La Directiva Nacional de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) sostuvo una reunión con el ministro de la…
Santo Domingo. El Índice Mensual de Actividad Manufacturera (IMAM) de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD ascendió en abril del presente…
X