La valorización energética de residuos sólidos

Colaboración en El Dinero 

Un largo camino con muchas posibilidades para la sociedad dominicana

La Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) ha enarbolado la bandera de la transformación productiva y uno de sus elementos fundamentales es y seguirá siendo el de la economía circular.

La institución ha impulsado Nueva Vida para los Residuos (NUVI), iniciativa sin fines de lucro que tiene por misión y finalidad apoyar los sistemas integrados de gestión de residuos para su valorización en República Dominicana, logrando que residuos sólidos vuelvan al sistema productivo bajo forma de materia prima. La primera iniciativa de NUVI en ese marco se realiza con las botellitas de PET.

La Ley 225-20 sobre Gestión Integral y Co-procesamiento de Residuos define la valorización como un conjunto de acciones asociadas cuyo objetivo es el aprovechamiento de los recursos, sean materiales o energéticos, contenidos en los residuos, que representen un beneficio económico, sin poner en peligro la salud humana y sin utilizar métodos que puedan causar perjuicio al medio ambiente.

En nuestro país solo el 30% de los residuos sólidos tienen potencial de reciclarse. El porcentaje restante de los residuos tienen un alto potencial de aprovecharse con los distintos tipos de valorización, incluyendo la energética.

Otra forma muy importante y un camino con muchas posibilidades para la sociedad dominicana es el de la valorización energética de residuos sólidos. ¿Cómo aprovechar energéticamente los residuos que no reciclamos, incluyendo los orgánicos? ¿Cómo hacerlo a gran escala? ¿Es posible y podría ser rentable? ¿Cómo favorece la referida Ley las iniciativas en esta dirección? ¿Cuáles tecnologías tienen mayor factibilidad en las condiciones dominicanas? Son muchas las preguntas y es necesario comenzar a esbozar respuestas.

La AIRD celebró, en esa dirección, el webinar “Cómo aprovechar energéticamente los residuos sólidos” en que se abordaron dos temáticas fundamentales: las tecnologías existentes y sus posibilidades para el país y, en segundo lugar, la Ley 225-20 como marco para avanzar en esa dirección.

Tecnologías y posibilidades

Carsten Linnerberg, director general y fundador de AD Solutions, empresa alemana que trabaja en el área de la gestión anaeróbica de residuos y el tratamiento de aguas residuales presentó los diversos tipos de energía que se pueden producir (energía eléctrica, energía térmica, vapor y combustible), las tecnologías correspondientes, las fuentes de residuos (aguas residuales o lodos, residuos municipales, agrícolas/agroindustriales y residuos industriales), sus ventajas y desventajas, así como posibilidades para el país.

Este interesante conversatorio puede ser escuchado en: https://www.youtube.com/watch?v=kZeg6jk5Lek

Las tecnologías abordadas por el experto fueron las de incineración de residuos, co-procesamiento, digestión anaeróbica, recolección de gas de relleno sanitario y pirolisis-gasificación.

Las plantas de incineración de residuos se centran en reducir el volumen y la masa de residuos y convertirlos en materiales inertes sin la necesidad de agregar combustible adicional. Sus ventajas: reducción considerable del volumen de residuos, la descontaminación, no requiere o no es necesaria una compleja separación o tratamiento previo de los residuos y se previene la emisión de metano de los vertederos. Sin embargo, como desventajas ha de tomarse en cuenta los altos costos de inversión y mantenimiento, la necesidad de asegurar los medios financieros para cubrir estos costos, la necesidad de personal capacitado y de un sistema de monitoreo ambiental adecuado, entre otros.

Al hablar de financiamiento, un elemento clave es que en República Dominicana –al igual que otros países- cierta proporción de la población no paga el servicio o tasas de residuos y las tarifas actuales que paga el resto de la gente apenas cubre los costos de recolección y disposición en relleno sanitario. Además, el poder calorífico de los residuos en el país no es suficiente para asegurar una combustión autotérmica.

Una segunda modalidad de aprovechamiento energético son las plantas de co-procesamiento que buscan transformar los residuos en material que puedan aprovecharse para energía. Se enfocan en residuos industriales, específicos, de alto poder calorífico y no reciclable. Elementos que destaca el experto: la necesidad de residuos relativamente homogéneos. En tratamiento previo, los residuos pueden ser transformados en Combustibles Derivados de Residuos.

Entre las ventajas se encuentran la alta eficiencia energética, menos costos de inversión (p.e., los hornos de cemento ya existen), no deja cenizas adicionales y previene las emisiones de metano de los vertederos. Sin embargo, como desventajas, es que la demanda energética de una fábrica de cemento limita la cantidad de residuos que se pueden incinerar, requiere residuos homogéneos y con un alto poder calorífico.

En República Dominicana esta puede ser una alternativa muy interesante a nivel económico y ecológico. La posibilidad de inversión, sin embargo, dependerá de la disponibilidad de un flujo homogéneo del tipo de residuo requerido.

En cuanto a la tecnología de digestión anaeróbica se trata de la descomposición de materia orgánica por medio de microorganismos, en ausencia de oxígeno, mediante un digestor.

Entre sus ventajas se encuentran la conversión de los residuos en fertilizantes orgánicos de alta calidad; el biogás producido puede ser utilizado en la producción de energía eléctrica, térmica o como combustible; prevención de emisiones de metano de los vertederos. Además, a diferencia de las energías eólicas y solar, puede ser utilizada a cualquier hora.

Sin embargo, tiene limitaciones a considerar: sólo residuos orgánicos puros deben ser tratados (sin mezcla con plásticos, por ejemplo), se requiere que haya demanda agrícola y una logística sostenible y que la demanda de energía térmica se produzca cercana a la planta de biogás.

República Dominicana tiene muy buenas condiciones para la aplicación de esta tecnología: país agrícola, alto contenido orgánico en los residuos sólidos urbanos,

Una cuarta tecnología para el aprovechamiento energético de residuos es la recolección de gas de relleno sanitario. Es una práctica que se incrementa en países en desarrollo, pudiendo generar biogás por digestión anaeróbica con un 45 a 55% de metano.

El biogás producido puede ser usado para generar energía eléctrica, térmica o como combustible. Tiene una relativa baja inversión inicial y sus costos de operación son bajos. Sin embargo, tiene como desventajas los posibles escapes de biogás al medio ambiente, contaminación de aguas subterráneas, posibles explosiones por acumulación de gas y la captura del gas puede ser ineficiente (por ejemplo, la mezcla con residuos no orgánico reduce la eficiencia).

República Dominicana cuenta con más de 350 vertederos a cielo abierto. Con el diseño apropiado e incorporando esta tecnología, podría reducirse el impacto ambiental. Los vertederos actuales son la única forma de disposición de residuos sólidos urbanos en el país.

Finalmente, una quinta tecnología es la que se conoce como pirolisis/gasificación que consiste en la desgasificación de residuos en condiciones controladas, con oxígeno, formándose gas de pirolisis y un coque sólido. En países en vía de desarrollo no existen condiciones para implementar esta tecnología. Además, requiere altos costos de inversión y operación, por lo tanto, no parece recomendable para República Dominicana.

No existe una solución sencilla

Es una tarea compleja y no existe una solución sencilla. Se requiere –como condición indispensable – un sistema de gestión de residuos sólidos urbanos que sea eficiente. Solo municipios capaces de ejecutar la separación, recolección, transporte y disposición final de modo eficaz y eficiente, podrían tener capacidad de operar plantas de aprovechamiento energético de residuos sólidos.

Otro elemento que no hace sencilla la solución es que los ingresos por energía no cubren los costos de una planta.

Como pasos iniciales se recomienda: 1. Identificar y/o mejorar la prevención y reutilización de residuos; 2. Mejorar e implementar sistemas de separación en fuente; 3. Identificar/mejorar los sistemas de reciclaje existentes; 4. Identificación de flujos fáciles a separar y tratar, todo con la conciencia de que una planta de aprovechamiento energético no es más que una parte de un sistema de gestión integral de residuos sólidos urbanos.

Ley 225-20 y valorización de los residuos

En el webinar citado, Dania Heredia, vicepresidente del Consejo Directivo de Ecored y Directora Legal y Medio Ambiente de CEMEX, expuso sobre la valorización de los residuos en República Dominicana, a partir de la Ley 225-20 sobre Gestión Integral y Co-procesamiento de Residuos.

Todo residuo puede ser aprovechado. El aprovechamiento es un proceso industrial o manual mediante el cual los materiales recuperados de los residuos se incorporan al ciclo económico y productivo en la cadena de valor, sea como insumo de proceso o energía. Los materiales que se pueden valorizar son los envases ligeros, el papel y cartón, el vidrio o la materia orgánica.

Específicamente, la valorización energética se refiere al potencial que tiene un residuo para que su poder calorífico sea recuperado en un proceso de alta eficiencia energética. Son residuos que no sean ni reutilizables ni reciclables.

En este tema, es importante que el sector privado valore distintos modelos de negocio, entienda cómo funciona el mercado y asuma que la solución del problema implicará inversiones importantes, por eso la Ley prevé incentivos económicos para lograrlo.

En República Dominicana se necesita un desarrollo de una cadena de gestión integral, es uno de los mayores retos, lo cual es posible si se organiza todo un esquema que implica inversiones importantes y adecuación de proceso, así como el fortalecimiento institucional de todos los actores de la cadena (lo cual ha de venir de la mano de la seguridad jurídica y financiera).

El rol del ciudadano es muy importante. Si no se separa en la fuente no es posible más efectividad en la valorización. Sin embargo, es necesario que las políticas públicas indiquen cómo se empujará esta labor de separar en las fuentes.

El país tiene grandes oportunidades. El fideicomiso puede garantizar la sostenibilidad financiera, de modo que los proyectos se puedan repagar. Recursos y voluntad para impulsar el desarrollo sostenible de la nación a través de estas fuentes de valorización energética de residuos, fuentes que pueden ser consideradas como fuentes renovables.

 

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