Día de la Industria Nacional – AIRD: La industria motor del desarrollo nacional

Al celebrar el 7 de abril el Día de la Industria Nacional y la conmemoración del 55 aniversario de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), los industriales dominicanos nos sentimos orgullosos de ser motor del desarrollo económico y social de la nación y de ser generadores de empleo y de divisas, de riquezas y de esperanzas.

Desde la AIRD felicitamos a todas las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas manufactureras del país, por sus significativos aportes y les agradecemos su confianza en la institución.

Múltiples son los logros que las industrias de todos los tamaños pueden exhibir, entre ellos: creación de mayor valor agregado, industrialización de la agricultura, implementación de cada vez mejores prácticas productivas, fuente significativa de generación de empleo formal que equivale a empleo con protección social, encadenamientos productivos, fomento de clústeres, logro de estándares internacionales de calidad, innovación en productos y procesos, producción ambientalmente sostenible.

A lo largo de toda la geografía nacional, el sector industrial aporta un elemento clave, fundamental: bienestar. Ser industrial es una vocación, una pasión que se reivindica cada día y que explica por qué muchos persisten, aún cuando haya tropiezos, fracasos.

La industria nacional ha pasado por diversas etapas y ha cambiado de una zona de confort marcada por un excesivo proteccionismo que facilitó su crecimiento y conformación, a un paradigma en que priman la apertura comercial, la competitividad y la obligación de incrementar las exportaciones. El mercado local dominicano es, en la práctica, uno de los más abiertos del mundo (como nación pertenecemos al “Club de los 6”, es decir, un reducido grupo de naciones –seis- que tienen acuerdo de libre comercio simultáneamente con Estados Unidos y con la Unión Europea) y, por lo tanto, es nuestro y es ajeno. Los mercados extranjeros requieren de muchas condiciones para ser conquistados por productores de otras latitudes como nosotros.

Estudios y consultorías como el Informe Attalí, el Plan Nacional de Competitividad Sistémica, así como los realizados por Michael Fairbanks, René Villareal, el Consejo Nacional de Competitividad, Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo; Despradel & Asociados, entre otros, han ratificado lo que parece evidente: la necesidad de un cambio en el modelo productivo dominicano. Cambio que es responsabilidad del Estado –en cuanto reglas de juego y condiciones para hacer negocios- y es responsabilidad nuestra, como sector que hace del invertir en la producción de bienes transables su mayor aporte.

Es así como hemos hecho de la competitividad el motivo principal de este proceso de reflexión y análisis y hemos determinado los principales factores que limitan –o han limitado- la competitividad, entre ellos: el servicio energético, procesos aduaneros y portuarios, debilidades institucionales, cargas impositivas, limitaciones en la labor de fomento de las exportaciones, dificultades para la internación temporal, débiles cadenas productivas, reducida competitividad de transportes y fletes, pesada burocracia y permisología, reducida educación de la fuerza laboral, inseguridad, entre otros.

Algunas de estas trabas han sido confrontadas. Por ejemplo, se realizó una reforma arancelaria, tanto a materias primas como a bienes de capital; diversas reformas vinculadas al DR-CAFTA; la promulgación de la Ley de Competitividad e innovación Industrial (PROINDUSTRIA) que conllevó a:

  • Facilitación Comercial: Posposición del pago del ITBIS en Aduanas para insumos y maquinarias.
  • Fomento a las Exportaciones: Reembolso de los impuestos selectivos a las telecomunicaciones, combustibles, seguros, cheques, en proporción al valor exportado.
  • Fomento a la Innovación: Eliminación de la obligación de retener el Impuesto sobre la Renta  correspondiente a las personas físicas o jurídicas extrajeras que le brindan servicios profesionales a la industria.
  •      Fomento a la Modernización Industrial: Régimen transitorio para promover la renovación y modernización de las industrias. Deducciones ISR hasta un 50% (Tasas efectiva de depreciación acelerada, exención impuesto del 1% a los Activos).

Un reto: Mantener la atención en el sector

Avances, sí, pero también persisten trabas y dificultades ya diagnosticadas en los estudios indicados y en otras muchas investigaciones. Trabas y dificultades  que deben ser superadas de modo que el sector no viva continuamente en sobresaltos, gastando energías que bien podrían dedicarse a engrandecer el sector o al desarrollo de encadenamientos con otros sectores de modo que República Dominicana se convierta, como lo expresa la Estrategia Nacional de Desarrollo, en una economía competitiva y con una cultura exportadora.

El entorno actual indica un incremento del gasto gubernamental y del déficit fiscal, un proceso creciente de la deuda pública, algunas medidas tributarias de carácter administrativo que encarecen el proceso productivo como el cobro del 50% del ITBIS en Aduanas. Además, una reforma laboral entrampada y que mantiene costos laborales altos para las empresas que amenaza a micro, pequeñas y medianas empresas en su sostenibilidad.

La evasión y la informalidad de bienes no parecen ceder terreno, a pesar de múltiples esfuerzos de las autoridades. Además, la sociedad dominicana se encuentra en medio de un complejo escenario internacional, que llama más bien a la prudencia, a lo cual se ha de sumar las dificultades que hemos confrontado en el comercio con Haití.

En lo político-institucional, el entorno se caracteriza por problemas de transparencia y debilidad en el Poder Judicial y en la titulación de tierras, así como dificultades operativas en organismos estatales.

Ante estos retos pendientes, la AIRD ha establecido diversas estrategias con el propósito de lograr que el sector público y el privado miren en la misma dirección y hagan del “HechoenRD” una obsesión que beneficiará a todos, incluyendo las arcas estatales.

Hemos celebrado dos Congresos y hemos fortalecido la institución a lo interno. En el Segundo Congreso definimos siete ejes estratégicos hacia una política industrial proactiva:

  1. Política Comercial, Exportaciones y Producción Sostenible
  2. Financiamiento para el Desarrollo
  3. Encadenamientos Productivos
  4. Infraestructura
  5. Fomento del Empleo Formal
  6. Capital Humano, Investigación, Desarrollo e Innovación
  7. Apoyo Institucional al Sector Manufacturero

El impulso de un programa muy diverso de fomento de clústeres ha permitido que múltiples sectores incrementen su competitividad y productividad. La formación permanente de nuestros recursos humanos a través del Instituto Dominicano de Excelencia y Competitividad Empresarial (IDECEM) y de un relacionamiento de trabajo intenso con el INFOTEP, la creación de Índices e Indicadores Industriales que nos permiten una radiografía más cotidiana de la situación, la producción y difusión de la revista “HechoenRD” con múltiples temas, pero especialmente con los tours industriales en torno a una temática central importante, son algunos de los elementos que trabajamos desde adentro.

En los últimos años, junto al Ministerio de Industria y Comercio, la Asociación Dominicana de Zonas Francas, el Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación, PROINDUSTRIA y el CEI-RD, hemos impulsado los encadenamientos entre empresas de zonas francas y empresas locales, mediante encuentros de negocios en una dinámica en que ganan las zonas francas y ganan los productores nacionales (estos encadenamientos favorecen la mejora en la capacidad técnica de los proveedores locales, propician la sustitución de importaciones e incrementan las exportaciones de la industria local).

El sector industrial tiene la esperanza de que estas trabas y dificultades se superen. Es necesario si deseamos pasar a nuevos niveles de desarrollo industrial para beneficio de todos. Algunos de los obstáculos son circunstanciales, otros son estructurales.

El Día de la Industria Nacional nos encuentra confiados en el poder que tiene el sector para generar riquezas y fomentar el bienestar social vía el empleo formal, el crecimiento de las exportaciones, la innovación y desarrollo, el incremento de los niveles educativos que se requieren para obtener una mayor productividad y un mayor valor agregado. Nos sentimos orgullosos de ser industriales.

En la AIRD –en nuestro 55 aniversario- estamos comprometidos con esta visión y convencidos de que podemos producir más y mejor, pero no podemos hacerlo solos.

Colaboración mensual AIRD-El Dinero, abril de 2017

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